El
Galgo Español
RAZA
E HISTORIA
STANDARD
DE LA RAZA: El
galgo español es originario de una antigua fusión genética entre lebreles
de raza celta y árabe.
Presenta
una silueta musculada y elegante: pecho profundo, costillas curvadas,
dorso largo y vientre recogido.
La cabeza es larga y estrecha, de stop poco marcado y una trufa prominente.
Las mandíbulas también son largas y los labios delgados. Ojos oscuros
y muy vivos. Orejas hacia atrás. Miembros musculosos y cola larga y
fina, llevada baja. Pelaje: corto, apretado, fino y lustroso. Color:
Canela, castaño, rojizo, negro y blanco, uniforme o combinado.
Educar
a un Galgo español no supone demasiado esfuerzo, pero sí un gran despliegue
de cariño y comprensión.Su
pelaje corto y apretado, en ocasiones duro, requiere un aseo mínimo.
Se adapta perfectamente a cualquier entorno y clima, siendo feliz junto
a su dueño sin importarle el entorno que le rodee. Se trata de
unos perros obedientes y tranquilos, muy cariñosos y participativos
con la familia. Con sus dueños son fieles y llegan a ser muy dulces.(la
mirada de un galgo es única).Son rústicos y resistentes y demuestran
tener una gran iniciativa y mucho tesón.
....SIN DUDA UN GRAN COMPAÑERO....
..SU
GRAN VELOCIDAD ES SU DESGRACIA..
Cazadores y Aficcionados a las carreras, personas sin escrupulos, se
aprovechan de esta característica del animal para explotarlo
de las formas más crueles que se puedan imaginar, y cuando no
sirven ni para correr ni para cazar les espera la peor de las suertes.
HISTORIA:
Se
algún la historia cinegética española nuestro galgo, casi podemos asegurar
que desciende del Vertrades Romano, que a su vez es descendiente del
Lebrel Egipcio, por lo que no es de extrañar su parecido a los históricos
perros faraónicos que se representaban en las suntuosas tumbas egipcias.
La única diferencia destacable es la situación de las orejas, mientras
que los antiguos perros egipcios ostentaban unas orejas erguidas, el
galgo las luce adosadas contra el cráneo en forma de rosa.
Antaño
era considerado una raza de élite, un perro aristócrata,
(tiempos mejores), y tener un galgo como animal de compañía
era reflejo de prosperidad y bienestar.
Hoy en
día en España es raro ver a un galgo con su dueño
paseando por la calle, cuando realmente son un auténtico regalo
como animal de compañía.
Han tenido
la mala suerte de caer en manos de "grupos" (por no llamarles
otra cosa) que exprimen su vida cruelmente y cuando ya no les sirven
les procuran la muerte más desagradable que se pueda imaginar.